Capítulo 6: Encontrar la luz


Soledad había visto una sombra de una niña en su cuarto al menos unas cinco veces la última semana. Justo cuando comenzaba a creer que era todo parte de su imaginación, la sombra se acercó a ella, se iluminó, y vio entonces alguien que reconoció al instante: era ella misma a los 8 años.
—¿Qué hacés vos acá? —le preguntó, no tan sorprendida como debería estar.
—¿Cómo vas a preguntar eso? Si yo soy vos —dijo la niña, evidentemente ofendida—. O, mejor dicho, vos sos yo —se corrigió luego.
—Sí, ya lo sé. Lo que no entiendo es por qué apareciste, ni por qué tardaste tanto en mostrarte. ¿Pensaste que me ibas a asustar siendo una sombra?
La niña se puso a corretear por todo el cuarto riéndose con disimulo. Luego , de un salto, se sentó en la cama, quedando cara a cara con Soledad.
—Pensá un poquito. ¿No es obvio?
Soledad se puso de pie, alejándose de ella. Se la veía como defendiéndose.
—No, no es obvio. Explicámelo.
—¿Cuándo fue la última vez que me viste?
—No me acuerdo —mintió Soledad.
—Cuando tuviste que dejar a los chicos del otro hogar en La Boca. Ya sé que te acordás, no me tomes como si fuera una tonta. Te recuerdo que fui yo la que te dije que vengas a Arboleda 301, y tan mal no te fue, ¿no?
La mini-Soledad volvió a levantarse de la cama y a corretear por el cuarto, analizando cada uno de los objetos como si buscara algo en ellos.
—Esperá —dijo Soledad, avanzando hacia ella y bloqueándole el paso—. Aparecés siempre que estoy por tomar una decisión importante. ¿Qué es lo que tengo que decidir ahora?

Capítulo 5: Plebeya hasta la raíz


—¿Nada de nada? —preguntó Mateo, insistiendo por última vez.
Él, Mentiritas, Laura, Josefina, Úrsula, y Guillermo estaban reunidos en la sala principal. Mateo no podía comprender cómo a Guillermo, a pesar de ser un chico, no le gustaba el fútbol.
—No, nada. No me gusta —respondió él—. Bueno… en realidad no sé bien qué es.
—¡¿Qué?! —Mateo se puso de pie.
Úrsula enseguida saltó a su defensa.
—En realidad —intervino con frustración—, lo que Guillermo quiere decir es que no vio tantos partidos como para saber bien de qué se trata. ¿No?
Nadie mejor que ella entendía lo que era venir del mundo mágico y tener que aprender todo sobre el mundo de los humanos en muy poco tiempo, pero eso no significaba que no le agotaran las constantes intervenciones que tenía que hacer en las conversaciones de Jaudín con el resto de los chicos del hogar.
—¿Qué tiene de malo? A Josefita y a mí tampoco nos gusta el fútbol.

Capítulo 4: El pobre y el rico


Jaudín (o, mejor dicho, Guillermo) no estaba acostumbrado a tener que hablar con otras personas, por eso se sintió tan extraño esos días al recibir bienvenidas y muestras de afecto por parte de quienes hasta el momento no eran más que desconocidos del hogar Rincón de Luz. Para ayudarlo a acostumbrarse a llevar su nueva vida humana, no había nadie mejor que Úrsula: después de todo, ella había pasado por la misma experiencia que él.
Estaban los dos jugando a las brujas en la sala de juegos cuando de repente los interrumpieron Mateo y Mentiritas.
—¡Acá estabas, Guillermo! —exclamó Mentiritas, tomándolo del brazo y llevándoselo lejos de Úrsula—. Vení, vamos a jugar al fútbol.
—¿Qué hacés, nene? —lo interrumpió Úrsula—. ¡Está ocupado conmigo! ¡Vayan a jugar ustedes más tarde!
—¡Guillermo es un varón, y tiene jugar a cosas de varón! ¡No puede estar haciendo de brujita con vos! —dijo Mateo.
—¿Ah, no? ¡Mirá cómo sí puede! —lo desafió Úrsula, tomando a Guillermo de su brazo derecho.
Entonces sucedió algo que Jaudín no esperaba: después de haber sido rechazado toda su vida por cualquier persona que lo rodeara (todos solían huir espantados por su mal humor), ahora estaban tomándolo dos personas, una de cada brazo, intentando pasar tiempo con él. Hubiera pensado que era divertido, de no ser porque tanto tironear de sus brazos ya le estaba provocando dolor. No sabía exactamente cuánto tiempo iba a poder soportar estar así.

Capítulo 3: El buen vecino


Esa noche, la paz y el silencio del cuarto de Soledad se vieron interrumpidos de repente por el sonido de pisadas.
—¿Hola? —preguntó ella en voz alta. Hasta donde sabía, no había nadie en su cuarto aparte de ella, que estaba sentada en su cama leyendo un libro.
Volvió a escuchar otro sonido de pasos, esta vez un poco más lejos. Alertándose, se puso de pie y se desplazó por el espacio.
—¿Quién anda ahí? —Su voz comenzaba a temblar. ¿Podría haber un delincuente en Rincón de Luz, y más precisamente en su dormitorio? Era poco probable, pero tomó el farol de mano de «No dejes de buscar», que descansaba en su mesita de luz, por si acaso debía utilizarlo para defenderse.
En la zona que su lámpara no llegaba a alumbrar, llegó a ver una sombra algo difícil de distinguir… ¿era una niña?

¿Qué es "Buscá la luz"?


"Buscá la luz" es una historia llena de magia, amistad, amor, y solidaridad.

En ella tanto adultos como chicos aprenden a lidiar juntos con los problemas diarios y terminan por entender que el secreto para una mejor vida se esconde en el niño que cada uno de ellos lleva dentro.

Basada en la exitosa telenovela "Rincón de Luz", una idea original de Cris Morena.

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